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El Museo Paleontológico incorporó imágenes inéditas del rescate de las dragalinas del Proyecto Lechiguanas

El Archivo de Documentación Histórica del Museo Paleontológico de San Pedro sumó a su patrimonio una colección de 35 fotografías inéditas que registran el complejo operativo de rescate de las históricas dragalinas utilizadas en el Proyecto Lechiguanas, una iniciativa desarrollada en la década de 1960 para recuperar más de 11.000 hectáreas destinadas a la producción agropecuaria en las islas del Delta. Las imágenes fueron cedidas por el empresario Rodolfo Nelson González, fundador de la empresa Tecmaco, a través de las gestiones realizadas por Claudio Navarrete junto al Grupo Conservacionista del museo.

Las fotografías documentan las tareas realizadas en 1991 para recuperar cuatro enormes dragalinas BLH Lima Hamilton 1200 SC, de unas 120 toneladas cada una, que habían quedado abandonadas y parcialmente sumergidas tras el fracaso del emprendimiento a causa de una gran inundación. El rescate, desarrollado en la zona del Arroyo Los Lobos sobre el Paraná Guazú, demandó casi un año de trabajo en condiciones extremas y permitió devolver a la actividad equipos que eran considerados irrecuperables. Desde el Museo agradecieron a González y Navarrete por confiar esta valiosa documentación histórica que refleja el esfuerzo, la capacidad técnica y la perseverancia de quienes hicieron posible una tarea que muchos consideraban imposible.

El relato de uno de los protagonistas del rescate

Rodolfo González, quien encabezó el operativo de recuperación de las máquinas, recordó que las cuatro dragalinas habían sido importadas durante la década de 1960 para el Proyecto Lechiguanas y quedaron abandonadas tras una inundación extraordinaria que destruyó los terraplenes y dejó el emprendimiento bajo el agua.

En 1991, tras adquirir las máquinas en un remate judicial, inició una compleja tarea de rescate en la zona del Arroyo Los Lobos, sobre el Paraná Guazú. Durante casi un año, un reducido equipo de trabajo debió enfrentar pantanos, barro, inundaciones y una logística extremadamente difícil para recuperar estructuras de 120 toneladas que la mayoría consideraba perdidas para siempre.

“Con el paso de los años comprendí que aquel operativo significó mucho más que rescatar cuatro máquinas de 120 toneladas. Representó el nacimiento de una forma de trabajar basada en la perseverancia, la capacidad técnica y la decisión de enfrentar desafíos que parecían imposibles. Ese rescate fue uno de los cimientos sobre los cuales comenzó a construirse Tecmaco”, expresó González.