Un informe advierte que la mitad de las rutas nacionales bonaerenses está en mal estado
Un informe reciente del Instituto Argentina Grande (IAG) encendió alertas sobre el grave deterioro de las rutas nacionales en la provincia de Buenos Aires, un problema que dejó de ser técnico para convertirse en una realidad cotidiana para automovilistas, transportistas y vecinos. Baches profundos, calzadas deformadas, falta de señalización y obras paralizadas conforman un escenario que impacta directamente en la seguridad vial, la actividad productiva y los costos logísticos, y que el estudio vincula de manera directa con la fuerte reducción de la inversión en obra pública impulsada por el Gobierno nacional bajo la política de déficit cero.
Según el relevamiento, el 50% de las rutas nacionales que atraviesan territorio bonaerense se encuentra en mal estado, como resultado de un derrumbe histórico del gasto de capital. En términos reales, la inversión en infraestructura vial cayó un 80% en 2025 respecto de 2023, mientras que las partidas de la Dirección Nacional de Vialidad para la provincia se redujeron en un 82%. Desde el IAG sostienen que no se trata de fallas puntuales, sino de una decisión política sostenida, ya que el porcentaje de rutas en mal estado pasó del 23% al 29% a nivel nacional, al tiempo que disminuyeron los tramos considerados en buen estado.
El impacto del ajuste se refleja con claridad en distintos puntos de la provincia. Ramallo se convirtió en uno de los casos más emblemáticos, con reiterados reclamos por el estado de la Ruta Nacional 9, donde las reparaciones ordenadas por la Justicia volvieron a deteriorarse en pocos meses, pese a fuertes aumentos en los peajes. Situaciones similares se repiten en otros municipios, con protestas vecinales y reclamos judiciales. El informe también advierte sobre la brecha entre los recursos recaudados y lo efectivamente ejecutado en infraestructura, y alerta que la falta de mantenimiento actual implicará costos mucho mayores en el futuro, consolidando un problema estructural cada vez más difícil de revertir.

