Un visitante invernal fotografiado en San Pedro

En los últimos días, el Banco de Imágenes de las Aves de San Pedro (virtual) que está formando el Grupo Conservacionista de Fósiles, desde el Centro de Interpretación de Flora y Fauna de Vuelta de Obligado, ha incorporado un visitante esporádico de nuestra zona.

Las fotos de una pareja de Cortarramas (Phytotoma rutila) fueron logradas por el Dr. Julio Simonini, integrante del grupo, en la zona del Arroyo “Espinillo”, camino a Vuelta de Obligado.

Relevando aves en inmediaciones de Ea. “Río Paraná”, la cámara de Simonini descubrió a los pequeños pájaros en una enramada del lugar.

Características

Estos pintorescos animales miden entre 17 y 19 cm y poseen un pico fuerte, cónico y finamente aserrado que le permite cortar los frutos, semillas y otras partes de las plantas de las cuales se alimenta (de allí su nombre común).

El macho posee un llamativo color ladrillo en su garganta, pecho y vientre, con cabeza y dorso en marcado tono plomizo y una pronunciada línea blanca en sus alas negras.

La hembra, menos colorida que el macho, presenta todo su cuerpo en gris plomizo con líneas estriadas oscuras en toda su superficie.

Ambos poseen un tono rojizo en el iris de sus ojos.

Historia y hábitat

Esta especie fue descripta por primera vez en 1818 por el ornitólogo francés Louis Jean Pierre Vieillot, naturalista nacido en Ivetot, en 1748 y fallecido en Ruan, en 1831.

Según las fuentes bibliográficas estas aves habitan Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. En nuestro país se distribuyen desde todo el norte hasta el noreste de la Patagonia, sin embargo, frecuentan nuestra zona en la época de otoño-invierno.

Son asiduos habitantes de los bosques de caldenes (La Pampa, San Luis), el monte chaqueño (Chaco, Formosa) y zonas naturales arbustivas.

En nuestra zona prefieren los sectores cubiertos por el bosque de talar o espinal autóctono; una muestra más de la importancia de preservar este tipo de bosques por su relación con nuestra biodiversidad.

El canto del Cortarramas, una especie de balido corto y áspero, agrega un llamativo sonido en los bosques de San Pedro.

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