Trampas cebo: Que las moscas vayan a la montaña…

¡Y no al revés! Ésa es la estrategia de casi doce años de trabajo del INTA con la Agencia Internacional de Energía Atómica para disminuir la aplicación innecesaria de plaguicidas que controle la mosca del mediterráneo y asegurar productos de calidad con más armonía con el medioambiente.

El Director de la Estación Experimental Agropecuaria INTA San Pedro, Miguel Angel Sangiacomo, renovó el convenio con la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), con el objetivo de continuar el combate de esta relevante plaga frutihortícola, con herramientas conservacionistas y de última generación.

La participación del INTA en la actividad de control de Mosca del Mediterráneo se da en tanto la Agencia provee a los integrantes Graciela Putruele y Gonzalo Segade, los insumos (trampas cebo) y brinda una ayuda para asistir a las reuniones de especialistas en la temática.

Putruele del INTA Castelar, es responsable del Proyecto, y explica que “la técnica de las ‘trampas cebo’ tiene resultados similares a la aplicación de agroquímicos para el control de insectos, con la ventaja que disminuyen los costos, se contamina menos el ambiente y no se eliminan los insectos benéficos, tan importantes para el control de otras plagas. Se llaman trampas cebo a aquellas que combinan un atrayente para el insecto que se quiere combatir junto con un insecticida que lo controla”.

Se han probado numerosos tipos de estas trampas con resultados muy positivos que “no han mostrado, diferencias estadísticas significativas en los niveles de fruta infestada cuando se las compara con los cebos químicos tradicionales aplicados con pulverizadoras terrestres”.

 

En zona citrícola de San Pedro

Las experiencias se han realizado en el norte de la provincia de Buenos Aires, y en la costa entrerriana del río Uruguay, con numerosas clases de trampas cebo que varían en su forma y en el tipo insecticida y atrayente utilizados. Los resultados son altamente promisorios en lo que respecta al control obtenido, siendo suficiente, por lo general, una única colocación inicial de trampas cuando la fruta comienza a tomar color para proteger la fruta hasta el momento de la cosecha. Esto reduce considerablemente los costos en insumos y horas de trabajo en labores necesarias para el control de estos insectos. Además, el procedimiento no contamina el aire, preserva los insectos benéficos que controlan otras plagas y puede acompañar tanto a la producción integrada como orgánica, que tiene una estricta normativa de control de residuos de insecticidas, especialmente cuando el destino son los cada vez más exigentes mercados internacionales.

Gonzalo Segade es entomólogo del INTA San Pedro y realiza las experiencias en esta zona. Se trata de ensayos a campo en frutales susceptibles a la plaga y de interés específico en el área de influencia de esta unidad, como son naranjas, mandarinas y duraznos. Se realizan pruebas utilizando diferentes números de trampas cebo por hectárea y comparando los resultados con el control químico convencional (a base de atrayentes más insecticida) y con lo que ocurre en ausencia de control. Para evaluar los ensayos se mide la población de adultos de mosca del Mediterráneo y se registra la cantidad de fruta infestada por las larvas del insecto. “La idea es continuar replicando estos ensayos en lotes de productores, lo cual tendrá un doble beneficio: por un lado permitirá probar en las zonas en cuestión la eficacia de la técnica, y por el otro, aportará mayor información acerca del comportamiento de las trampas en situaciones reales de producción”, explicó Segade.

 

Moscas inmigrantes y soluciones internacionales

Esta mosca, cuyo nombre científico es Ceratitis capitata, es originaria del área del Mediterráneo y se reconoce en nuestro país desde principios de siglo XX, apareciendo en 1905 en huertos caseros de la provincia de Buenos Aires en 1934 en Concordia. En 1956 fue declarada plaga de la agricultura y desde entonces Argentina ha realizado enormes esfuerzos para disminuir sus poblaciones y con ello la presión de la plaga sobre la producción frutícola. Se trató no sólo de disminuir las pérdidas ocasionadas por sus ataques, sino también de aprobar métodos de control cuarentenario que permitieran exportar a destinos con barreras sanitarias como lo son, entre otros, la Unión Europea, el sudeste asiático y Estados Unidos.

Putruele y Segade participan de un proyecto Internacional que financia la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) con sede en Viena, Austria. Esta Agencia participa en el desarrollo de distintas formas de control para la Mosca del Mediterráneo, plaga incluida en un programa nacional del SENASA que junto a otros países del mundo busca controlar y erradicar las moscas de las frutas. Dicho programa se basa en la aplicación de la TIE (Técnica del Insecto Estéril), se desarrolla principalmente en San Juan, NEA, Patagonia y Mendoza y aúna el trabajo de científicos de distintas Instituciones nacionales en post de un trabajo integrador para la solución de estos intereses.

 

Información: INTA San Pedro.

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