Suboficial Primero Furriel Gustavo Roberto Benítez: “La Armada ha transformado mi vida”

Puerto Belgrano – Gustavo Benítez nació en San Pedro, Buenos Aires, y allí vivió hasta los 18 años cuando decidió ingresar en la Armada. Fueron las repetidas anécdotas de su abuelo materno –que hoy tiene 89 años y que hizo la conscripción en la Marina– lo que motivaron su ingreso.

“Poco sabía del mar y del ámbito naval pero un espíritu de aventura me incentivó a inscribirme, ese espíritu marinero que lleva a los hombres a buscar nuevos desafíos”, expresó el Suboficial Benítez, a casi 26 años de su egreso de la Escuela de Suboficiales de la Armada.

“Con tantos años en la Institución puedo decir que la Armada ha transformado mi vida, el tiempo y el quehacer naval han hecho de superiores y camaradas, amigos; y aquellos principios que los instructores nos inculcaron –amor por la Patria, templanza, humildad, disciplina– son ahora imprescindibles para la vida misma”, destacó.

Gustavo está orgulloso de pertenecer a la Institución y agradecido por ser parte del grupo humano que la integra. “No podría ser mejor, estoy agradecido de los marinos que me precedieron, por el legado, por dejar todo dispuesto para quienes quieran abrazar la profesión y se atrevan a vivirla”, sostuvo.

“Es un privilegio ser parte de un equipo tan grande como el de un buque. Estar lejos de los seres queridos, las exigencias del servicio a bordo y la ansiedad por regresar al hogar, forjan el carácter de un hombre de mar y lo hacen descubrir verdaderos valores”, mientras recordaba sus días de embarco en el entonces destructor ARA “Hércules” y en la corbeta ARA “Rosales”.

Como encargado de la Secretaría Privada del Comando de la Flota de Mar se dedica a tareas administrativas y por su especialidad de Furriel a lo largo de su carrera se desempeñó en muchos otros destinos de la Armada: en la Base Aeronaval Almirante Zar, en la Escuela de Suboficiales y en la Intendencia Naval de Puerto Belgrano. Respecto del Comando de la Flota de Mar manifestó especial apego por la cantidad de años que ha estado.

“Entrar a mi destino es como ir a casa todos los días, por eso elijo a la Armada; venir a trabajar es compartir con amigos y rescato la calidad humana que existe. Además, estoy transitando el último tercio de mi carrera; y la mayor parte de mi vida la he vivido en la Armada”, destacó.

Pero el recuerdo de su ciudad natal está presente. Lee los periódicos de San Pedro todas las mañanas, llama a sus padres los domingos y suele visitarlos asiduamente. “San Pedro es tranquilo y por eso me siento a gusto viviendo en Punta Alta que también es tranquila y por recordarme esas costumbres de pueblo”, relató. De sus años en San Pedro contó que fue a la Escuela Rural Nº 27 y vivió en el barrio El Alba.

Punta Alta es la ciudad cercana a la Base Naval Puerto Belgrano donde se encuentra el Comando de la Flota de Mar, al sur de la provincia de Buenos Aires. Allí Gustavo vive con su señora Griselda desde 1998.

San Pedro es conocida por la Batalla de la Vuelta de Obligado, el durazno y el trabajo en el campo, refirió. Lejos de su terruño, Gustavo añora su hogar cuando pasa extensas tardes en el Hípico de Suboficiales de Puerto Belgrano. Allí tiene dos caballos, y su cuidado es el hobby que practica, muy ligado al recuerdo del campo.

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