Sociedad Rural de San Pedro: «Sembraron vientos…»

La Sociedad Rural de San Pedro ha enviado a la redacción una columna de opinión que ha denominada “Sembraron vientos…”. A continuación se transcriben las misma: “No es placentero decir que todo esto lo anticipamos. A pesar de las críticas y de la violencia con la que ante cada comentario «opositor» se ha embestido en los últimos tiempos desde diferentes sectores, nosotros podemos decir con tranquilidad que veníamos invitando a una reflexión sincera. Estamos caminando sobre un delicado hilo de coser. Desde hace nueve años, la sociedad argentina es empujada a un régimen totalitario que sólo aumenta la desigualdad y la indignación. En este tiempo, las cuentas más prolijas han sido las que multiplican la pobreza y la destrucción de la infraestructura del país. ¿Siguen creyendo que con el reparto de limosnas mitigarán la desigualdad real de la Argentina?. ¿Cuando reconocerán que el mundo no se nos cayó encima? El delirio de décadas pasadas no hizo un país prospero y moderno teniendo todo. Este gobierno, que no entiende ningún mensaje y que solo se regodea de sus propios relatores, debe tener presente, por ejemplo, que han sido los granos producidos en estas tierras y sin su ayuda, los que les permitieron llenarse los bolsillos y así disimular una pendiente cada vez más pronunciada. ¿Creían que la ciudadanía miraría para otro lado, mientras con los subsidios se generaban los bolsones de corrupción más escandalosos de la historia? Sin extendernos demasiado podemos recordar algunos de los que quedaron tapados por la complicidad del aparato del tráfico de influencias, como la entrega de fondos a los feedlots con propietarios que, casualmente, ahora pretenden hacer cumplir reglas fiscales que ellos jamás respetaron.

También recordamos las dádivas a las empresas que tienen el manejo ferroviario, mientras el servicio es penoso y en algunos casos mortal. Las rutas destruidas, pero sus concesionarios financiados para no hacer nada y la seguridad en manos de ineptos que ni siquiera tienen la grandeza de reconocer el problema. Somos muchos los que nos indignamos cuando vemos como lo que se obtiene con nuestro esfuerzo es dilapidado. Somos muchos los que vemos a millones de argentinos que siguen sin satisfacer sus necesidades básicas mientras están obligados a cantar y aplaudir a la presidenta en un agradecimiento de fantasía.

Pensaron que desde el atril gritando, llorando y envueltos en una nostalgia resentida que solo quiere seguir dividiendo, podrían encarnar las mentiras con las que nos envuelven todos los días. La movilización del pasado jueves fue un quiebre. La primera expresión del hartazgo ante tanta desvergüenza. Esta movilización fue alimentada desde la pluralidad, sin nombres que convocaron. Sin odio ni mandatos políticos que le quiten fuerza a una preocupación nacional profunda. Es difícil volver desde la soberbia, el odio o la ira. Queremos evitar que este embate de lavadores de cerebros tratando de revivir épocas que han quedado atrás, nos conduzca hacia un lugar al que no queremos ir. Sembraron vientos y está empezando la cosecha de tempestades. Ojalá entiendan a tiempo que pueden dejar de pagar cualquier cosa, menos las consecuencias, por el bien de todos los argentinos”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *