Sampedrinos contaron su experiencia en la filmación de la película «Titanic» a La Nación

El domingo pasado se cumplieron 100 años del hundimiento del Titanic y como consecuencia de ello mediáticamente se impulso programaciones y ediciones especiales en torno a ello. No podía faltar la emisión nuevamente de la película que lleva el nombre del famoso buque. En ese sentido el diario La Nación reflejó una nota a los sampedrinos Juan Ignacio Brown y Luis Incisa que participaron como extras de la filmación a finales de la década del 90, donde contaron anecdotas de su experiencia.

A continuación la nota del diario La Nación, que fue titulada «La increíble aventura de dos argentinos que actuaron en Titanic»:

«Despertate. Saliste en el diario», le dijo su hermana. Juan Ignacio Brown miró la foto y su rostro perfectamente distinguible entre una multitud desesperada. La imagen acompañaba una nota que anticipaba el estreno de Titanic y él, tan sólo extra en la multipremiada película de James Cameron, se convertía en una persona requerida por todos los medios. «Hasta me invitó a su programa Mirtha Legrand», cuenta todavía sorprendido, aunque la aventura detrás de esa foto es aún más increíble.

Anochecía en Rosarito, México. Una larga jornada de surf y sol en las costas del Pacífico centroamericano les dejó algo de energía para pasar por un bar antes de volver a casa. Juan Ignacio y su amigo de toda la vida, Luis Incisa, estaban viviendo en San Diego, adonde llegaron con 23 años y muchas ganas de llevarse el mundo por delante. Iban a aprender inglés y a realizar una especialización en negocios internacionales, pero los planes cambiaron radicalmente después de unas cervezas que compartieron con un grupo de mexicanos en aquel bar. «Nos dijeron que se estaba filmando la película del Titanic ahí, y que iban a probarse en un casting para ser extras. Un tal Jesús nos insistió en que nos sumemos», cuentan con tantos detalles que no parece que hayan pasado 15 años.

Entusiasmados con la idea de conocer un set de filmación y, sobre todo, después de escuchar que el barco montado por Cameron era «impresionante», se acercaron hasta encontrar a unos guardias. «Somos actores», dijo Luis, en broma . «¿A quién vienen a ver?», les preguntaron. «A Jesús». «¿Jesús Guerero?», inquirieron los de seguridad. «Sí», respondieron los argentinos, «por las dudas». «Increíblemente, el que estaba a cargo del casting para los extras se llamaba Jesús, igual que nuestro amigo». Veinticuatro horas después, Luis y Juan Ignacio estaban vestidos de marineros grabando una de las tantas tomas que un día se convirtieron en Titanic . Lo que empezó como una travesura se convirtió en su trabajo y su vida durante cinco meses. Abandonaron el curso de inglés y pospusieron el comienzo de las clases en la universidad. No importaba, la experiencia lo valía.

SER EXTRA

«Una vez que estás ahí, entrás en un circuito de extras. Te empiezan a invitar a trabajar en otras películas y hay algunos que se la pasan viajando. Buscan la oportunidad de saltar a la fama. Algunos se la rebuscan escribiendo guiones», relata Luis. Ni él ni su amigo, ambos oriundos de San Pedro (Buenos Aires), tenían interés en el mundo de la actuación. Recuerdan la experiencia Titanic con enorme nostalgia por las amistades: «Conocimos excelentes personas a quienes nunca más vimos. En esa época no había celulares ni Facebook».

Firmaron un contrato de 160 dólares por día de filmación. «A veces estábamos hasta la madrugada, otras, un ratito. Nos pagaban horas extra, el hotel y toda la comida», comenta Juan Ignacio. Recibieron un número cada uno: 1998 y 1999. «Fuimos pasajeros de tercera clase, marineros, anduvimos en los botes salvavidas, nos ahogamos, nos hundimos. Estábamos en todas partes», agrega Luis, divertido. Cada día era una aventura nueva, y no tenían ninguna idea de cómo era el guión. Dicen que cuando vieron la película no le prestaron tanta atención a la trama, porque intentaban recordar el backstage de cada escena e identificar a sus amigos: «En la parte más dramática, cuando se está hundiendo el barco, nosotros nos divertimos mucho. Nos maquillaron pálidos para parecer congelados y no teníamos problemas con sumergirnos en el agua». Ahora, tendrán la ocasión de verse de nuevo en la pantalla grande: Titanic reestrenó la semana pasada , en 3D. «Tal vez ahora la veamos a conciencia», prometen.

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