Presentación del libro donde participa Rafael Flaiman

El próximo jueves 09 de septiembre a las 19.00 será presentado el libro “Los Vuelos del Tintero”, resultado del concurso de cuentos organizado por la editorial Dunken, donde el relato Epílogo de sampedrino Rafael Faliman, fue seleccionado por el compilador Roberto Barletta para integrar la antología junto a otros escritores de diversos puntos del país.
La ceremonia de presentación será en la sede de la editorial, Ayacucho 357, Capital Federal.
Relato seleccionado para su publicación en la antología de cuentos Los Vuelos del Tintero,
dirigida por Roberto Barletta para Editorial Dunken, en el marco del certamen literario
organizado por la editorial, en su convocatoria anual para el primer cuatrimestre de 2010.
Epílogo
por Rafael Flaiman
San Pedro – Buenos Aires
“Basta. Distancia”, dijo apartándose, y lo increpó: “No me toques”. Él resolvió
que era hora de definiciones. Ella sabía que ese momento no tardaría en llegar.
Ambos lo intuyeron ese jueves. Al cruzar la calle en la noche sintió frío. Pensó
que ella no estaría en su casa y se molestó. Sin embargo, la flaca figura
esperaba en el palier mordiéndose las uñas. Mirándose las propias, se dijo que
era en vano pensar que la onicofagia es un mal que no debiera atacar a las
mujeres. Ella se acercó para besarlo y él se dejo besar. “¿Subimos ó preferís
caminar por ahí?”, preguntó con deseo de recorrer la ciudad en la noche de
calor tardío de mayo. El poeta no tolera demasiado el outdoor. Dice que las
paredes lo inspiran y las calles lo aturden.
Ella destapó cerveza negra, él sonrió asintiendo y sentenció: “Cerveza negra,
para el herido de sombras”. “¿Herido?”, preguntó ella. “Herido es lo de menos –
dijo él–; desde el onceavo piso del infierno, el problema son las sombras”.
Creyó que ese era un tipo del que podía enamorarse. A las pocas semanas de
conocerlo temió que tuviera la tendencia a construir idilios allí donde no los
había, o allí donde podría haberlos siempre y cuando ella lo decidiera. El aclaró
el panorama mientras fumaba un cigarrillo en la cama: “Me sumerjo en el
contexto, en este momento vos sos mi diégesis; el resto, instantáneas para el
anecdotario. No lo preguntes”.
Una noche Helena se acercó y sin saludar le preguntó al poeta mirándolo a los
ojos: “¿Qué onda?”. A lo que él respondió sin titubear, tomándola de la cintura:
“Toda, por lo pronto”. Alguna vez ella confesó que tras esa noche tal vez ya
nunca pudiera volver a mirarlo a los ojos. Le dijo que era the man with the
warmest eyes.
Una siesta, el poeta le acariciaba la espalda y recitaba: “Es extraño que no
amanezca / si tu sombra va cubriendo mi disfraz”. Y también: “La noche no
quiere venir / para que tú no vengas ni yo pueda ir”. Después: “Lejos de amanecer
/ vi tu rostro luna en mi cristal”. Y también: “Como la flor del jazmín, todo
pierde su aroma a la salida del sol”.
Andino, Lorca, Spinetta, Süskind, el poeta recitaba con el beso en la espalda
de Helena. Ella giró bruscamente y sin mirarlo le gritó en un susurro: “Hey,
parezco un cuadro en exposición; hablas de mí, pero no conmigo. ¿Qué hago
yo acá parada mientras tanto? Me aburro…”. El dejó de recitar para siempre.
No sin antes decirle: “Helena se aburrió. Bien. Contra un sentimiento no se
puede luchar”.
Ella sonrió y lo abrazó. Se besaron dulcemente. Charlaron nimiedades.
Pronunciaron entre risas apellidos alemanes. La tarde cayó y, con la noche, el
frío del invierno que no quería llegar fue tomando forma. Se abrigaron.
Caminaron unas cuadras hasta donde la sombra se les bifurcaba. Parecían
normales. Alguna vez se habían despedido con una infinita tristeza que supieron
solucionar con un beso y una sonrisa. “Yo te beso, te sonrío, pero… ¿y
después?”, quiso saber ella. El dejó de recitar para siempre. No se preguntaron
nada. Sólo se besaron por última vez para siempre en una esquina, como si
tuvieran el mundo por delante. Tenían toda la poesía por detrás. Y hay lugares
de los que no se vuelve.
En su libreta, el poeta había escrito:
I
Sentado en “El Durante” / café de por medio / leyendo el diario de mañana / a
punto de narrar / el momento en que tomé tu cintura, tu talle y el resto…
II
Orillado de poesía / recorro tu rostro en busca / de una línea, un gesto, una
distancia / que remita al nombre que nos nombra / Orillado de infinito / deslizo
mi silencio por tu rostro / y busco un verso / una canción / una mirada / el deseo
de volver a la noche.
III
Morir hasta mañana / la voz ronca o tomada / Dormir mientras tanto / y en “El
Durante” / creer que es tu cuerpo el que amanece / cuando yo muero hasta
mañana / en tus secretos.
IV
Mi casa es tu sonrisa / durmiendo en el silencio de la noche / en la soledad de
los pastos.
V
Me dijo: Hey, parezco un cuadro en exposición / hablas de mí, pero no conmigo
/ ¿Qué hago yo acá parada mientras tanto? Me aburro…/ Entonces dejé de
recitar para siempre.
Con los versos entre los dedos, los imaginé lejanos. Sentí que les debía un
epílogo.

2 thoughts on “Presentación del libro donde participa Rafael Flaiman

  • 12 septiembre 2010 en 01:25
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    Estimado Rafael: debo felicitarte por tu cuento, es un relato muy bueno, atrapante…participo de la misma antologia con el cuento “Padre”.saludos…

  • 25 septiembre 2010 en 16:26
    Permalink

    Yo también participo, mi cuento se titula “Fantasmas del tuyú”.
    Saludos!!!

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