Eduardo Campos: “Nadie es profeta en su tierra”

Fray Cayetano Rodríguez.

Entre los actos preparados en nuestro partido para festejar el Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810, se cuenta un proyecto perteneciente a los concejales Sandra Mari y Facundo Maseda.

Mediante esta iniciativa los citados piden se realice una sesión especial, “como reconocimiento a quienes soñaron la posibilidad de la Nación Argentina y comprometieron sus mejores esfuerzos para lograrla”.
Manifiestan además los ediles que en esta “sesión especial” se dispondrá la entrega de reconocimientos especiales de carácter recordativo a las Entidades e Instituciones de la Comunidad “que han contribuido a su progreso, prosperidad y a la construcción de una identidad”. El proyecto continúa con el listado de instituciones que serán reconocidas.
A partir de su lectura uno se encuentra con que, efectivamente, es así como los concejales autores manifiestan… salvo por una excepción que, a su vez, determina una injusticia.
Considero un error incorporar a la Iglesia Católica en la lista que acompaña al proyecto. Institucionalmente la Iglesia Católica estuvo en contra de los revolucionarios de Mayo y cualquier libro pedorro sobre los inicios del país lo menciona, por lo que creo que esta institución no se hallaría entre “quienes soñaron la posibilidad de la Nación Argentina y comprometieron sus mejores esfuerzos para lograrla” sino todo lo contrario.
Creo que la confusión de los ediles, y de mucha gente, nace a partir de la presencia de muchos curas entre las filas patriotas que tomaron parte activa en la revolución, pero es una cosa diferente.
El fallido de mencionar a la Iglesia Católica como parte de la revolución trae, a la vez la injusticia de meter a todos en la bolsa y no mencionar a los curas que sí fueron parte del movimiento revolucionario, lista que encabeza un sampedrino, Fray Cayetano José Rodríguez, a quien los festejos locales por ahora previstos, ignoran.
El Fray sampedrino participó desde los comienzos en el movimiento revolucionario. Cumplida la liberación de España pasa a ocupar diferentes cargos hasta que, en abril de 1812 es elegido vocal de la Primera Asamblea, participando un año después de la Asamblea Constituyente. En 1815 es electo diputado por Buenos Aires para el Congreso de Tucumán. En este Congreso fue el encargado de la redacción de un diario de sesiones denominado “El Redactor del Congreso Nacional” y se estima que el texto de la independencia argentina (ni más ni menos) es obra suya.
Por supuesto, Cayetano Rodríguez no formaba parte de la estructura de la Iglesia de Roma sino que pertenecía a la Orden Franciscana.
Esa Orden fue la que originó nuestro partido. Esa Orden fue la construyó el Convento y guió, no solo espiritualmente, la marcha de San Pedro por varias décadas. Esa orden hoy existe también, pero ni figura en el proyecto ni fue invitada por nuestras autoridades.
Entre los actos a cumplirse en todo el país por el Bicentenario, y hasta el 9 de julio, el nombre de Fray Cayetano Rodríguez sonará muchas veces. Es, seguramente, uno de los próceres que integrará la lista de los más homenajeados.
Por lo que se ve (hasta ahora) en esto habrá una excepción: su ciudad natal.

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