Investigadores analizan las cadenas halladas en Vuelta de Obligado: «es el primer hallazgo in situ»

El día lunes 10 de agosto, un grupo de investigadores de la Universidad de Luján viajó para tomar muestras que permitan confirmar o descartar si pertenecieron a la histórica batalla. 

Cabe recordar que recientemente fueron hallados siete eslabones enlazados que probablemente formaban parte de las cadenas que cortaron el río Paraná para impedir el paso de la flota anglofrancesa en la Batalla de la Vuelta de Obligado de 1845. Fue descubierta por un pescador a unos 50 metros del mogote que sujetaba estas defensas, en lo que constituye el primer hallazgo in situ de este tipo de restos, según el arqueólogo Mariano Ramos, a cargo de las investigaciones.

Favoreció la posibilidad de encontrar las cadenas la histórica bajante del río y que la Municipalidad de San Pedro lleve adelante una obra por la que se remueve tierra en el camino costero, donde también fueron hallados otros eslabones.

Para el investigador de la UNLu, podrían ser los extremos de las que usaron las tropas de Lucio Mansilla ya que presentan características similares a las cadenas de la época, que cuentan con “contretes” cruzados perpendicularmente. La ubicación del hallazgo también sustenta esta posibilidad.

“El paso que sigue es el estudio que hace el ingeniero Horacio De Rosa, de la Facultad de Ingeniería de la UBA, que va a estudiar los componentes de la cadena», explicó Ramos, doctor en Arqueología y director del Programa de Arqueología Histórica de la UNLu.

“Eso es muy importante para la arqueología, y acá están apareciendo los indicios en el lugar del hallazgo, el lugar lo tenemos contextualizado», sostuvo luego.

«Lo que aparecen son unos 15 eslabones, además, esos eslabones tendrían continuidad en el río, pueden estar enterrados en el sedimento, eso nos da la pauta que hay tramos muy largos adentro. Los eslabones oscilan entre 12 y 15 cm de largo y 10 de ancho, considerando el estado en que están”, agregó el arqueólogo luego.

Sobre su estado sostuvo, que hay que pensar que desde su hundimiento «a la fecha pasaron sumergidas, incorporadas al barro, sedimento, entonces cambiaron las condiciones, cuando se entierran o están en determinadas condiciones naturales sufren un proceso de litificación. Las condiciones en las que estuvieron son muy distintas que si uno las saca y las deja afuera. Si uno sacara un casco de la batalla que estuvo hundido más de 170 años, ese casco cambiaría las condiciones en forma brutal. Sería como si tomara un terrón de azúcar entre los dedos, se desmenuzaría, con las cadenas pasaría algo parecido. A veces conviene tener la imagen y dejarlas en el lugar porque no se garantiza la conservación, estas son las recomendaciones que da la UNESCO, y organizaciones vinculadas al patrimonio en cada país”.

“Estas cadenas son muy simbólicas porque representan un hecho de resistencia anti imperialista ante Inglaterra y Francia que querían navegar a su antojo los ríos interiores de una nación soberana y desde el punto de vista arqueológico su hallazgo constituye un gran avance en el conocimiento de como estaba montado el sistema defensivo en el Paraná”, explicó el arqueólogo.

Con información de www.telam.com.ar, https://noticiasmercedinas.com y http://www.metafm.com.ar

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