Hoy el Puerto de San Pedro cumple 87 años

En el marco de esta fecha conmemorativa del inicio de la actividad portuaria en nuestra ciudad, compartimos un resumen, de la información recopilada por el historiador Amércio Piccagli:

A principios del siglo XX, San Pedro estaba cambiando, y aspiraba a ser una gran ciudad; comercios, bancos, iglesia, escuelas y reparticiones oficiales de todo tipo comenzaban a desarrollar su actividad, por lo que la población sentía que efectivamente estaba llamada a ser un polo de desarrollo en lo que a exportación de cereales se refería.

Para salir de semejante problema, creado por el enfrentamiento entre los intereses de los particulares y la política gubernamental y ofrecer una solución justa, las autoridades encomendaron a una Comisión de Ingenieros dirigida por el Ing. Vergonjeanse, realizar un estudio completo de la laguna a fin de determinar cual debía ser el lugar más ventajoso para la construcción del muelle.

Tal estudio determinó que había 3 puntos de profundidad, resultando el más apropiado para la ubicación del puerto frente a la destilería, donde hoy se halla ubicado. Los restantes se encontraban en lo que era el muelle municipal y el otro en la boca del Riacho, siendo este último el más profundo pero rodeado de bancos de arena y accesos de poca profundidad, claramente no aptos para buques de gran calado.

El proyecto del puerto se hallaba demorado por los distintos intereses en juego que giraban a su alrededor, cuando el Congreso de la Nación sancionó la les 5122 por medio de la cual se autorizaba a los señores Dossin y Cía., empresa dueña de los terrenos ubicados en la barranca entre la destilería La Estrella y el Cementerio, a construir un puerto en el pueblo de San Pedro, ubicado en el recodo que forma el río Paraná frente al nacimiento del riacho de Baradero.

Dicha ley concedía a los nombrados o a sus concesionarios o sucesores, autorización para construir y explotar, por el término de cuarenta años, un puerto comercial para buques de ultramar y cabotaje cerca de la laguna de San Pedro, frente a la isla de Arnaldo. La obra se construiría por secciones y consistiría en dársenas, comunicando con el Paraná, muelles y depósitos dotados de pescantes para el embarque y desembarque de mercadería y frutos del país; correas transportadoras y elevadores de granos, vías férreas y demás dependencias portuarias.

Lamentablemente, tal proyecto tuvo la suerte de los anteriores, la compañía encargada de las obras, no cumplió con sus objetivos y así quedó trunco el sueño de los pobladores del puerto propio.

Fue don Eduardo Depietri quien logró plasmar las aspiraciones imperantes acerca del puerto tan deseado sobre el Paraná, al que agregó un original Proyecto de ferrocarriles con el fin de obtener un eficaz medio de transporte que permitiera acercar la producción agropecuaria del norte de la provincia y el sur de Santa Fe, hacia el puerto de San Pedro.

Para ello propuso la construcción de vías férreas de trocha angosta similares a las de Canadá, y que en nuestro caso abarcarían todo el territorio comprendido entre Bragado, Chacabuco, Salto, Rojas, Arrecifes, Pergamino y Bigand, hasta la costa del río Paraná.

Hacia mediados de la década del 20, el gobierno radical de Alvear, siguiendo una serie de medidas de tinte nacionalista o proteccionista, ideó llevar adelante un proyecto de construcción de cuatro muelles sobre el río Paraná y también uno sobre el Atlántico, como una alternativa que permitiera al país eludir la influencia británica asentada en el control de los puertos de Bahía Blanca, Buenos Aires, Rosario y Santa Fe.

En esas circunstancias es que don Eduardo Depietri asume la responsabilidad de la construcción del puerto de San Pedro y lanza como complemento de esa tarea, la formación de una nueva empresa denominada Ferrocarriles y Elevadores Depietri S.A., de la cual el sería su Director.

El 18 de diciembre de 1926, por medio de la ordenanza N°316, se concedían en donación a la nueva empresa de Depietri los terrenos linderos a la antigua destilería La Estrella, próximos a la boca de acceso a la laguna.

Ese mismo día, mediante la ordenanza N°317, se le concedió a la empresa constructora, en carácter de donación, los terrenos ubicados próximos a la barrancas a partir de las calles Máximo Millán y San Martín.

Gracias a estos hechos, la ciudad de San Pedro comenzaba a ser testigo y partícipe por primera vez, de las tareas preliminares tendientes a concretar la construcción de las instalaciones portuarias en la ribera de la laguna.

Depietri logró en tiempo récord, construir frente a las barrancas y a pocos metros de la antigua destilería, La Estrella, adquirida expresamente para tal fin como parte de su proyecto, la primera dársena y muelle para barcos de ultramar, donde atracaban, no como lo hacen actualmente sino en el extremo noreste del mismo.

El día 25 de mayo de 1933 iniciaba su vida útil nuestro puerto, con la entrada del buque de ultramar “Themoni” de bandera griega, que lo hizo con todas las facilidades y seguridades necesarias para operar cómodamente, tanto para entrada como para maniobra de atraque, hecha en solo 15 minutos y sin uso de remolcadores.

Dirigió las maniobras de atraque el práctico Juan Peralta, certificó las obras portuarias el Ing. Felipe Calvo Molinari, hallándose presente el receptor de Rentas Nacionales don Juan José Soto y Calvo; representó a la firma Bunge y Born Ltda, fletadora del vapor “Alberto J. da Silva” y actuó como agente marítimo don Carlos Saliva.

Después de tantos años de espera, se había concretado por fin en una hermosa realidad para la población de San Pedro, y Depietri comenzaba a ganar confianza como para llevar adelante la mayor de sus aspiraciones, para que la obra del puerto no quedara trunca ni inconclusa al tratar de adicionarle los complementos indispensables para su operatoria, con los elevadores y complementarla con la construcción de un ferrocarril de trocha angosta.

El plan de Depietri pretendía aprovechar la política portuaria elaborada por el gobierno nacional para con el río Paraná y la zona Atlántica y de ese modo crear las condiciones necesarias para que el puerto de San Pedro se convirtiera en el principal punto de embarque de cereal de la zona norte de la provincia, dadas las condiciones naturales que ofrecía.

Sin embargo la iniciativa contó con innumerables trabas y en 1947 en gobierno nacional crea el IAPI (Instituto Argentino de Promoción al Intercambio), con lo cual el estado centralizó en sus manos todo el comercio exterior de granos; como derivación de esa política, el gobierno se apropió de la planta de silos y elevadores Depietri, frente al puerto de San Pedro, dejándolo sin operatoria portuaria en la cabecera de su ferrocarril, agravando totalmente su situación.

Las instalaciones ferroviarias anexas a la terminal, quedaron abandonadas porque la Empresa Ferrocarriles Argentinos, creada por el gobierno nacional, se desentendió de aquellas, hasta que en 1949 el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, basado en el Decreto 26890, del 14 de noviembre de 1948, declaró caducas las concesiones que se habían acordado a Depietri para la explotación de su ferrocarril económico y procedió a la incautación de sus bienes.

Ya entrados en el Siglo XXI, la evolución notoria del puerto local permite que en la Rada de San Pedro, se puedan fondear tres buques al aguardo de muelle de carga. Existe una Rada auxiliar en la que se permite el fondeo de dos buques para operaciones de alije, provisión de combustible, etc.

Por sus características naturales posee un amplio frente sobre el Río Paraná y por el dragado ejecutado, su calado se encuentra entre los más profundos de los puertos de la zona. Su muelle tiene una longitud de 220 metros, y en el atracan para la carga, buques de hasta 228 metros de eslora. Posee un elevador principal de 24 silos y 12 entresilos, secadora, zaranda y playa de camiones propia. Una planta de silos subterráneos, compuesta por celdas ubicadas entre calles lindantes, permite la descarga y carga ágil de la mercadería, pudiendo ser transferida a cualquier destino, inclusive a embarques en camiones.

 

 

Fuente: «Historia Documental de San Pedro», Tomo III, «Del Pueblo a la Ciudad», 1854-1907

Américo R. Piccagli, Ed. Rafael de Armas y Asociados.

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