Habrían modificado la escena del crimen en el accidente de Baradero

“Pude ver la camioneta del área de inspección municipal. Había gente de tránsito que la estaba moviendo. La empujaban unos metros hacia adelante, despejando la senda peatonal. Mientras eso pasaba, algunas de las personas que se habían acercado hasta allí, les avisaron a los policías para que detuvieran la maniobra, debido a que no tenían que mover el vehículo.”
Así, un testigo describió ante el fiscal de San Nicolás, Marcelo Manso, cómo los inspectores de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Baradero habrían intentado modificar la escena de la tragedia, después de atropellar y matar con la camioneta oficial a una pareja de adolescentes de 16 años, que iban en moto.
Otros 12 testigos que se presentaron ante el fiscal sostuvieron que, luego de chocar contra la moto, la camioneta Ford F 100, patente CIK 865, conducida por el inspector municipal Oscar Micucci, no se detuvo en la esquina de Gallo y Anchorena, donde ocurrió el accidente, sino que siguió de largo, dio la vuelta a la manzana y regresó al lugar como si no hubiera tenido nada que ver con el hecho.
“Vi una camioneta blanca que iba bastante más rápido que la moto. La camioneta no frenó y sí lo hizo la moto. El chico que manejaba la moto aflojó, el hombre que conducía la camioneta, no. El rodado mayor chocó a la moto. La camioneta siguió sin parar y regresó al lugar diez minutos después”, dijo el testigo, cuya identidad, por tratarse de un menor de 14 años, se mantendrá en reserva.
Los hechos
La tragedia en la que fallecieron Giuliana Giménez y Miguel Portugal, de 16 años, ocurrió el 21 de marzo pasado a las 5.50 en la esquina de Gallo y Anchorena.
A las 7.10, un grupo de vecinos incendiaron el vehículo municipal, pues creyeron el falso rumor que indicaba que la moto en la que iban las víctimas había sido atropellada cuando los adolescentes intentaban escapar de los inspectores de la Dirección de Tránsito que los perseguían. Los incidentes siguieron con ataques contra la sede del gobierno municipal, el Registro Civil, el Concejo Deliberante y una radio local.
En las más de 300 fojas del expediente que instruye el fiscal Manso, sólo un testigo dijo que la moto Gilera Smash 110 cc en la que viajaban Giuliana y Miguel fueron atropellados cuando eran perseguidos por la camioneta conducida por el inspector de la Dirección de Tránsito, Oscar Micucci.
Por la tragedia no hay detenidos, pero Micucci y Luciana Romero, la funcionaria que lo acompañaba en la camioneta, podrían ser acusados de homicidio culposo agravado e incumplimiento de los deberes del funcionario público.
Dicho testigo admitió ante el fiscal que un hombre, al que no identificó, le pagó 100 pesos para que dijera que existió la persecución. Esta falsa acusación provocó la furia de los vecinos, que destrozaron la municipalidad.
El testigo afirmó ante el fiscal Manso que, utilizó nombre falso de “Martín” para dar una entrevista a varios canales de televisión de Buenos Aires, en las que sostuvo que el accidente en el que murieron los adolescentes se había producido porque el móvil municipal encerró a Giuliana y a Miguel.
En la misma declaración ante el fiscal, el testigo se desdijo: “Hablé así producto de la adrenalina del momento. Nadie me indujo a declarar de esa forma. No tengo ningún resentimiento respecto de ninguno de los involucrados, pero sí contra el sistema”. Además, el muchacho le dijo al fiscal que no había sido testigo de la tragedia.
“Después de la entrevista, se me acercó un hombre de 25 o 30 años, a quien no conocía; me entregó un billete de 100 pesos y me dijo: «Gracias»”, sostuvo el testigo, cuya declaración figura en la causa.

“Pude ver la camioneta del área de inspección municipal. Había gente de tránsito que la estaba moviendo. La empujaban unos metros hacia adelante, despejando la senda peatonal. Mientras eso pasaba, algunas de las personas que se habían acercado hasta allí, les avisaron a los policías para que detuvieran la maniobra, debido a que no tenían que mover el vehículo.”Así, un testigo describió ante el fiscal de San Nicolás, Marcelo Manso, cómo los inspectores de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Baradero habrían intentado modificar la escena de la tragedia, después de atropellar y matar con la camioneta oficial a una pareja de adolescentes de 16 años, que iban en moto.Otros 12 testigos que se presentaron ante el fiscal sostuvieron que, luego de chocar contra la moto, la camioneta Ford F 100, patente CIK 865, conducida por el inspector municipal Oscar Micucci, no se detuvo en la esquina de Gallo y Anchorena, donde ocurrió el accidente, sino que siguió de largo, dio la vuelta a la manzana y regresó al lugar como si no hubiera tenido nada que ver con el hecho.“Vi una camioneta blanca que iba bastante más rápido que la moto. La camioneta no frenó y sí lo hizo la moto. El chico que manejaba la moto aflojó, el hombre que conducía la camioneta, no. El rodado mayor chocó a la moto. La camioneta siguió sin parar y regresó al lugar diez minutos después”, dijo el testigo, cuya identidad, por tratarse de un menor de 14 años, se mantendrá en reserva.
Los hechos
La tragedia en la que fallecieron Giuliana Giménez y Miguel Portugal, de 16 años, ocurrió el 21 de marzo pasado a las 5.50 en la esquina de Gallo y Anchorena.A las 7.10, un grupo de vecinos incendiaron el vehículo municipal, pues creyeron el falso rumor que indicaba que la moto en la que iban las víctimas había sido atropellada cuando los adolescentes intentaban escapar de los inspectores de la Dirección de Tránsito que los perseguían. Los incidentes siguieron con ataques contra la sede del gobierno municipal, el Registro Civil, el Concejo Deliberante y una radio local.En las más de 300 fojas del expediente que instruye el fiscal Manso, sólo un testigo dijo que la moto Gilera Smash 110 cc en la que viajaban Giuliana y Miguel fueron atropellados cuando eran perseguidos por la camioneta conducida por el inspector de la Dirección de Tránsito, Oscar Micucci.Por la tragedia no hay detenidos, pero Micucci y Luciana Romero, la funcionaria que lo acompañaba en la camioneta, podrían ser acusados de homicidio culposo agravado e incumplimiento de los deberes del funcionario público.Dicho testigo admitió ante el fiscal que un hombre, al que no identificó, le pagó 100 pesos para que dijera que existió la persecución. Esta falsa acusación provocó la furia de los vecinos, que destrozaron la municipalidad.El testigo afirmó ante el fiscal Manso que, utilizó nombre falso de “Martín” para dar una entrevista a varios canales de televisión de Buenos Aires, en las que sostuvo que el accidente en el que murieron los adolescentes se había producido porque el móvil municipal encerró a Giuliana y a Miguel.En la misma declaración ante el fiscal, el testigo se desdijo: “Hablé así producto de la adrenalina del momento. Nadie me indujo a declarar de esa forma. No tengo ningún resentimiento respecto de ninguno de los involucrados, pero sí contra el sistema”. Además, el muchacho le dijo al fiscal que no había sido testigo de la tragedia.“Después de la entrevista, se me acercó un hombre de 25 o 30 años, a quien no conocía; me entregó un billete de 100 pesos y me dijo: «Gracias»”, sostuvo el testigo, cuya declaración figura en la causa.

Fuente: Baradero Te Informa.

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