Guacone en una nota de Clarín por el aumento que los Intendentes dieron, un plus de fin de año

Los municipios de la provincia de Buenos Aires, los más grandes, populosos y desiguales del país, cerraron el 2010 enrededados en una puja salarial con sus miles y miles de empleados. Ante la presión de los sindicatos, los intendentes se vieron obligados a dar un plus salarial de fin de año.

Buena parte de los jefes comunales debieron apelar a la imaginación y a diferentes variables para poder afrontar ese gasto, que achicó todavía más los ya de por sí complicados presupuestos comunales.

Esta disputa salarial, en un año que cierra con una alta conflictividad social, adelanta lo que serán las grandes discusiones que se darán antes de las elecciones presidenciales.

Juan José Mussi (PJ) todavía no había pasado de la intendencia de Berazategui a la Secretaría de Medio Ambiente cuando estipuló que sus empleados cobrarían a fin de año 200 pesos en tickets de comida. Mario Ishii (PJ), de J osé C. Paz, aliado esencial de la Quinta de Olivos, otorgó $ 300 a cuenta de futuros aumentos. El jefe comunal de Bolívar, José Erreca (UCR), entregó en cambio una canasta navideña con alimentos y bebidas. Darío Giustozzi (PJ), de Almirante Brown , acordó el pago de $ 400. En Esteban Echeverría , donde gobierna Fernando Gray (PJ), el plus fue de $300. En Tigre, Sergio Massa (PJ) dio $600 pesos con pago adelantado de bono y medio aguinaldo. En Morón , Luchas Ghi (Nuevo Encuentro), desembolsó $ 500. El intendente de San Pedro, Pablo Guacone, negoció pagar $720 en tres cuotas que empezaron en diciembre y terminarán en febrero. Son solo algunos ejemplos entre muchísimos más.

Según el relevamiento que hizo Clarín, los intendentes bonaerenses aseguran que esta año será absolutamente complejo en cuanto a la relación con los sindicatos de estatales con los que conviven cada día.

La Federación de Empleados Municipales, que tiene influencia en buena parte de los municipios bonaerenses, estuvo históricamente bajo control del dirigente duhaldista Alfredo Atanasof, pero pasó ahora a ser manejada por un hombre del secretario general de la CGT y presidente del PJ bonaerense, Hugo Moyano. El camionero es supuestamente el jefe político de los intendentes del peronismo de Buenos Aires, pero éstos lo resisten.

A partir de enero, los intendentes empezarán a sentir la presión de ese sindicato ahora “moyanista”, y también de la Legislatura bonaerense, donde Moyano impulsa un proyecto de ley de paritarias municipales.

Con matices según el caso, los empleados de las intendencias protestan habitualmente por sus sueldos. Buena parte de ellos cobran salarios bajos, que muchas veces incluso son menores a los de los planes sociales del Gobierno, como el Argentina Trabaja, que sobrepasa los $ 1200 mensuales .

Hasta el año pasado, los jefes comunales del peronismo solían buscar en Néstor Kirchner la ayuda necesaria para enfrentar estos conflictos. Pero Kirchner ya no está. Los intendentes sienten que no tienen ahora una buena interlocución con Olivos. Es por eso que empezaron a buscar el auxilio en el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli. Hace pocos meses, le plantearon que la inflación había carcomido los presupuestos de sus municipios. El mandatario escuchó e ideó un plan a medida de ellos. Creó el nada metafórico Fondo de Fortalecimiento, que repartió 515 millones entre los 134 municipios bonaerenses.

Los más beneficiados fueron los que se encuentran ubicados en la Cuenca del Matanza-Riachuelo, y también los que tienen los menores índices de necesidades satisfechas. En promedio, las comunas recibieron entre 3 y 4 millones de pesos.

Una ayuda esencial en un fin de año de tensión gremial, un escenario que se intensificará todavía más en los próximos meses.

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