El recuerdo de un grande: 20 años del deceso de Osvaldo “Pato” Morresi

REVISTA CORSA PATO

Al cumplirse 20 años de la desaparición física del «Pato» Morresi la revista Corsa realizó este artículo que transcribimos a continuación, en homenaje al sampedrino:

Luego de hacer sus primeros kilómetros en el karting, Osvaldo Eduardo Morresi incursionó en el automovilismo en el Turismo Nacional. Su presentación en esta categoría la realizó en el Gran Premio de 1975 con un Fiat 128 IAVA de la Clase B. El estreno no fue el esperado dado que abandonó. Sin embargo, con ese mismo auto, lograría su único título en su trayectoria al adjudicarse el campeonato de la Clase B en 1978, dentro de la división CADAD. Luego de 49 competencias, en donde logró cuatro éxitos, tras el torneo de 1982, el Pato decidió dejar el TN para dar el salto al Turismo Carretera.

La presentación del oriundo de San Pedro recién se produjo el 8 de abril de 1984 en el autódromo de Buenos Aires en la clásica competencia para debutantes y pilotos no ganadores que desarrollaba en aquellos entonces la categoría. Y el Pato, con el Chevrolet número 132 del equipo Supertap -propiedad de la familia Nicieza- fue el mejor de los novatos. Clasi¬ficó en la tercera posición, a menos de un segundo de Gustavo Degliantoni (Ford), quien fue el más rápido (entre ambos se ubicó Pedro Doumic con Dodge), y concluyó en la segunda ubicación en la final que también fue ganada por Degliantoni.

De este modo, Morresi obtuvo el pasaporte para llegar al TC. Fue así entonces que su estreno por los puntos ocurrió en el circuito Panorámico de Tandil el 29 de abril del mismo año. Justamente, dos años después, este mismo escenario fue testigo de su primera victoria en la categoría.

Poco a poco, Morresi fue ganándose un lugar destacado en el TC. Tras competir en el Supertap los dos primeros años en la especialidad, pasó a integrar el Satriano
Competición; allí compitió en las siguientes dos temporadas, hasta que en 1989 desembarcó en el equipo de Jorge Pedersoli, en donde compartió estructura nada menos que con Roberto Mouras.

morresi1993

 

En 1991, Morresi comenzó a recibir la atención de Omar Wilke en los motores, quien había trabajado en conjunto con Pedersoli mucho tiempo. Este año tuvo su

mejor torneo en el TC, dado que logró tres triunfos (venció dos veces en La Plata y otra en Campana) y ¬finalizó tercero en el certamen detrás de los Ford de Oscar Aventin y de Oscar Castellano. Precisamente, después de la muerte del Toro, ocurrida el 22 de noviembre de 1992, el Pato volvió a trabajar con Pedersoli. Además, ese mismo año (1993) el bonaerense participó de la Misión Argentina a las 24 Horas de Daytona en las que compartió la conducción de un Oldsmobile Cutlass GTS con Oscar Aventin, Juan Manuel Landa y Osvaldo López.

Los buenos resultados en las dos primeras fechas del torneo (en Santa Teresita ganó su serie, pero luego abandonó y en Balcarce llegó segundo después de volver a ganar su batería) posicionaron a Morresi como un gran candidato al título de TC en 1994.

Pero todo se truncaría en la tercera cita, cuando lideraba la ¬final en el semipermanente de La Plata. En el décimo giro, perdió el control de su Chevy e impactó fuertemente contra un talud de tierra. Horas más tarde, y como consecuencia de los golpes, a los 41 años Osvaldo Morresi murió. Fue el último piloto en perder la vida en una competencia en la ruta del TC (fue declarado ganador post mortem). Además, Jorge Marceca, su acompañante, también falleció cuatro días después. Ése fue el octavo triunfo del Pato en el TC, categoría en la que participó en 153 carreras, de las cuales en 27 de ellas culminó en el podio.

2 comentarios en «El recuerdo de un grande: 20 años del deceso de Osvaldo “Pato” Morresi»

  • el 30 marzo 2014 a las 00:21
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    ME ACUERDO YO ESTABA EN ROSARIO JUNTO A MI MARIDO JORGE RUF ESCUCHANDO LA CARRERA, NO LO PODIAMOS CREER, DESPUES DE CONOCERLO TANTO Y DE SER DE LA MISMA CIUDAD ERA IMPOSIBLE, Y LO QUE SON LAS VUELTAS DE LA VIDA HO YME ENCUTRO VIVIENDO EN LA PLATA MI CIUDAD Y LO RECUERDO SIEMPRE A EL Y A MOURAS, OTRO GRANDE

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