El padre de Lucas reclamó Justicia por la muerte de su hijo

El padre del joven Lucas Rotela, quien murió por un disparo que recibió por la espalda en la ciudad bonaerense de Baradero y por el cual está acusado un suboficial de la bonaerense, dijo que a su hijo «lo mató alguien con ansia de sangre».

«No sé por qué hizo lo que hizo. Esa persona no es que no puede salir a la calle con un arma: no puede salir a la calle. Esa persona, si sube a un auto, ya tiene ansia de sangre», sostuvo Miguel Rotela, el papá de Lucas, a una señal de noticias.

Además, recordó a Lucas como «un hijo especial» entre los cinco que tiene, y contó que «este lunes (la ahora víctima) iba a sacar el registro de conductor».

«El policía sabía quién era Lucas, porque a Lucas lo conocemos todos. Lucas tenía balazos en diferentes partes del cuerpo», recalcó Miguel.

«Lucas lo conocía sin dudas a ese policía porque vive a dos cuadras», añadió, y dijo que la hija del policía acusado, quien pidió disculpas en nombre de su padre, «tiene uno cojones tan grandes que fue al velorio y lo más suave que dijo es que estaba avergonzada del apellido que llevaba».

A su vez, dijo que en Baradero, donde ocurrió el hecho el sábado por la madrugada, «hay comentarios acerca de que la policía le pega a los chicos. No puedo decir que sea cierto, pero son los rumores. Hace un año pasó lo mismo».

«Nos destrozó a todos: le tocó a Lucas. Lucas, cuando yo estaba triste o mal, era el que me levantaba el ánimo, cuando andaba sin trabajo, venía y me levantaba el ánimo. Si estabas cocinando, él te cortaba las papas y las cebollas. Le cortaba el pasto a alguien gratis. El único pago que quería era un muchas gracias», recordó el padre.

«Estuvo una hora tirado en la puerta de casa, que no llegó a golpear la puerta. Lucas tenía muchas ganas de vivir. Alguien llamado persona, vestido de policía, me lo mató», se lamentó Miguel.

El policía Gustavo Kapp, quien sería el autor del disparo que ocasionó la muerte de Luas, prestó declaración indagatoria ante el fiscal de San Pedro Marcelo Manso, quien dispuso que por ahora el acusado permanezca detenido, mientras en el pueblo se suceden las marchas populares en reclamo de justicia.

Miguel Rotella y Olga Godoy, los padres del joven, exigieron el «esclarecimiento total» del caso, y el padre se quejó por la falta de controles «psicofísicos» periódicos a los policías.

Además, se Miguel se mostró conmovido por la presencia de los hijos del policía Knapp en el entierro de Lucas.

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