El «Lobo» lo dio vuelta en la etapa final y dio una vez más la vuelta olímpica.

Fue jugado como una verdadera final, un tiempo para cada uno y un Sportivo más preciso en la definición, aprovechando mejor su momento y quedándose con el torneo clausura de la Liga Deportiva Sampedrina.

El resultado final fue 3-2, goles logrados por Cárdenas en dos ocasiones y De los Santos para el local y Trezzini y Gómez para la visita.

América fue superior en la etapa inicial, por ello no extrañó que se fuera ganador, por un dos a uno con momentos de buen fútbol y sorprendiendo al local y a su gente. Si la diferencia era mayor, seguro no extrañaba a nadie, América no solo le había puesto corazón, lo hizo también con fútbol.

América sintió el aliento una vez más de muchísima gente que lo acompañó en micros, autos particulares y camiones a la vecina ciudad, dándole un marco imponente al pequeño sector visitante, que una vez más quedó chico para los equipos sampedrinos que disputan una etapa decisiva, algo para corregir en futuros compromisos.

La ubicación del público local, cercana a la visitante, hizo que durante unos minutos intercambiaran algunos proyectiles, por suerte los más calmos tranquilizaron a unos pocos revoltosos.

Sportivo en el segundo tiempo metió toda la presión que un equipo que se hace fuerte en su cancha puede hacer, puso la pelota contra el piso y despacio fue haciendo figura al arquero visitante, pero tanto fue que terminó igualando y sin dejar pensar al «Sabalero» enseguida logró la ventaja, una diferencia que América no pudo quebrar a pesar de toda su voluntad y alguna ocasión para llegar a la igualdad. Tal vez pudo haber cambiado la historia si entraba el tiro de cabrera a los pocos minutos de iniciada la etapa y dio en el parante ante un arquero ya indefenso.

Llegó el final y Sportivo explotó en una alegría que jugadores y público compartieron por varios minutos. La tradicional vuelta olímpica, recibieron el trofeo de campeón que otorga la Liga Deportiva Sampedrina, entidad organizadora del campeonato que tuvo como denominación «Fabian González» en memoria del dirigente de Def. Unidos fallecido este año.

Para destacar la gente de América, no solo copó su lugar, le dio un colorido y ruido a lo largo de los noventa minutos que hizo emocionar a muchos jugadores al final del encuentro y sobre todo, la madurez en el comportamiento que esperó que el rival diera la vuelta olímpica para aplaudir, algo que tendría que ser normal en el fútbol, pero no siempre se da.

Fuente y audio: El Clásico Deportes.

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