Descubrimiento de una estructura del Siglo XVIII

El pasado 11 de abril, mientras Eduardo Díaz realizaba trabajos de albañilería en un sector del patio de la Municipalidad de San Pedro, su pala se hundió en un misterioso hueco. Curiosa pero responsablemente, comunicó la novedad al Grupo Conservacionista de Fósiles, equipo del Museo Paleontológico de San Pedro.

En pocos minutos, la gente del Museo se acercó al lugar para realizar una primera observación dado que en ese punto se hallan los orígenes arquitectónicos de San Pedro. Allí, en 1760, fue edificado el Convento Franciscano que dio origen a la ciudad. Anterior, incluso, al actual edificio municipal.

El hueco despertaba expectativas y entonces se decidió revisar la tierra removida por el desmoronamiento.

La sorpresa se profundizó al rescatarse numerosos elementos cuya antigüedad se remonta a mediados del siglo XIX. Envases de vidrio fragmentados, corroídos objetos metálicos, grandes ladrillos, tejas y tejuelas pertenecientes a la estructura del antiguo convento y, lo más colorido, una serie de fragmentos de lozas inglesas, estampadas a mano e impresas.

A la vista de las primeras observaciones se reveló que el hundimiento es un enigmático pozo de 1,60 metros de diámetro que luego se reduce hasta 1,30 metros, perfectamente circular y excavado en los sedimentos arcillosos del lugar.

Los elementos hallados y primeras conclusiones

Los objetos de mampostería recuperados (tejas rotas, tejuelas y ladrillos) corresponden a las paredes y techos del Convento que funcionó allí desde 1760 hasta 1888, fecha en que fue demolido y comenzó a construirse el actual Palacio Municipal.

Sin embargo, desde 1823, luego de que la “Ley Rivadavia” aboliera diferentes ámbitos religiosos en el país, el Convento fue ocupado por las primeras instituciones de la ciudad: el Juzgado de Paz y la Comisaría de San Pedro, que funcionaron allí hasta su destrucción. Esto explica por qué en el material de relleno del pozo descubierto se encuentran mezclados elementos de los siglos XVIII y XIX.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. Según opinión del Arq. Daniel Schávelzon, del Centro de Arqueología Urbana de la Ciudad de Buenos Aires (uno de los consultados por el Museo de San Pedro) las lozas corresponden, principalmente, al estilo Pearlware, de procedencia inglesa y fechadas entre mediados y fines del Siglo XIX.

Una primera línea de razonamiento conduce a pensar que este antiguo pozo fue rellenado en el momento en que se demolía el Convento para edificarse el Municipio. En él se arrojaron, tanto elementos del antiguo Convento, como objetos usados por las instituciones que funcionaron allí después de la salida de los franciscanos.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. En los próximos días se emprenderá un detallado trabajo arqueológico sobre el histórico pozo tratando de llegar hasta el fondo del mismo, donde los investigadores esperan recuperar elementos de la vida cotidiana del Convento que podrían haberse arrojado al interior del pozo; una costumbre muy común para la época.

Las tareas estarán coordinadas por el Lic. Jorge Moirano, del Centro de Registro Arqueológico y Paleontológico, dependiente de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, junto al Grupo Conservacionista de San Pedro.

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