Descubren nuevas evidencias de los antiguos grupos aborígenes de la zona

Trabajos realizados en los últimos tiempos por el Grupo Conservacionista de Fósiles habían arrojado como resultado la recuperación de diferentes fragmentos de alfarería aborigen en varios sectores del partido de San Pedro.

En estos días se ha sumado el hallazgo, en la zona, de un hueso que presenta las extrañas marcas de un instrumento cortante en uno de sus extremos.

La pieza ósea, descubierta por los hermanos Carlos y Miguel Ramírez, mientras realizaban tareas de movimiento de suelo en una estancia de la zona, corresponde a un metapodio (hueso de una de las extremidades) de un caballo que a simple vista revela la existencia, en su superficie, de tres líneas bien marcadas que fueron hechas con un elemento cortante muy filoso.

Los hermanos Ramírez acercaron la pieza al Museo Paleontológico de San Pedro y desde allí se consultó a expertos en el tema. La consulta se canalizó a través de las Doctoras María Gutiérrez, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del Centro y Laura Miotti, del Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

Las investigadoras, especialistas en este tipo de indicios en restos arqueológicos, coincidieron en que se trata de marcas de corte muy claras efectuadas en un hueso que formaba parte de una de las extremidades de un caballo, aunque afirman que es muy difícil recabar más datos sin conocer el contexto exacto en el que fue extraído.

Desde el Museo Paleontológico de San Pedro se señala que el resto encontrado señalaría la actividad de grupos aborígenes en la zona ya que el lugar donde fue hallado corresponde a un sector de barrancas con las características topográficas buscadas por los pueblos semi nómades que habitaban la región para construir sus asentamientos.

Se supone que el animal podría haber servido como fuente de alimento o bien, podría haberse utilizado su cuero para la obtención de tientos o lonjas que luego se aplicaban en diferentes usos. Durante esas tareas se habrían ocasionado las marcas en el hueso.

La pieza con los curiosos cortes fue descubierta a unos 50cm de profundidad en un sector elevado en cercanías del riacho Baradero, punto que en su momento ha tenido un buen potencial como lugar de caza y pesca debido a su cercanía con el río y su área de influencia.

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