Creciente: Importante erosión en la zona costanera cercana al puerto

(Por Eduardo Campos). Resulta alarmante observar como el agua ha erosionado la costa en todo el contorno de la dársena del puerto local.

El constante golpeteo del oleaje está comiendo a gran velocidad la pequeña barranca. Aquí y allá se pueden ver enormes terrones de tosca semisumergidos en el agua, mientras esta continúa con su tarea destructora.

El inconveniente que hemos registrado tiene que ver con el prolongado tiempo de creciente que lleva el río. El agua ha subido y penetra en la parte superior de la barranca y el permanente golpeteo del oleaje la termina aflojando, para finalmente hacerla caer.
Esto ha llevado que el camino de sirga que bordea la dársena y permite llegar hasta la boca del río Baradero, este comprometido hasta tal punto que, en algunos sectores, las ruedas de los automóviles pasan a pocos centímetros del agua y el riesgo de que el suelo se desplome al paso de un auto es grande.

No tenemos idea para aportar en cuanto a este problema. Sospechamos que una posibilidad sería colocar una defensa que impida al agua socavar y, luego, desbarrancar la costa. Pero lo que fuere debe hacerse rápidamente porque, de continuar el río crecido (y no hay nada que haga pensar que esto va a cambiar), nos vamos a quedar sin camino y con el agua al borde del alambrado de la firma Indalar.

De ocurrir esto último quedarán dos opciones: pedirle a Indalar correr unos metros el alambrado al interior de su espacio y hacer un nuevo camino. Lo segundo sería no pasar más hacia la boca del Baradero.

Quizás se suponga que el perjuicio que esto va a ocasionar será para aquellos que les gusta pescar, sin embargo la cosa es más grave. La dársena de puerto no solo sirve para que los buques de ultramar carguen nuestra producción sino que también posibilita una actividad comercial vinculada a la pesca y a la obtención de pieles y miel, entre otras cosas, y que permite que sean muchas las familias que obtienen su sustento gracias a la dársena.

Por todo esto resulta indispensable que el municipio ponga su mirada en el lugar y trate de evitar que el agua continúe erosionando los bordes de la dársena de ultramar del puerto local.

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